Lunes, 10 Julio 2017 18:56

Pablo Riquelme, director de cine: "Cada uno decide cómo va a ser feliz en su vida y en mi mochila no cabía nada más que el cine"

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Pablo Riquelme, director de cine: "Cada uno decide cómo va a ser feliz en su vida y en mi mochila no cabía nada más que el cine"¿Quién dijo que los sueños no se hacen realidad? De eso sabe mucho Pablo Riquelme. Oriolano de nacimiento, desde muy pequeño tenía una cosa clara, el cine. Fue participando como actor en 'La noche del monje', cuando se dio cuenta de que eso de rodar no debía de ser tan complicado. Así que cámara en mano, enroló a hermanos, amigos y familia a creer y participar en sus historias, esas que le hacían evadirse de la realidad

Se llenó de cine, de hecho vive a través de planos y celuloide. Pero quien en realidad lo hizo amarlo, sin saberlo, es el actor Bruce Campbell, con quien le gustaría trabajar. De hecho, asegura que "espera tener la bala adecuada".

El periódico Todo Cultura Vega Baja ha tenido la oportunidad de charlar con el director de cine Pablo Riquelme. Cercano, humilde y dándose, conocemos un poquito más a este oriolano que ya se codea con lo mejor de Hollywood.

(Al final de la entrevista escrita se puede escuchar el audio completo)

 

Pregunta: Dirección de cine, profesor, sigues formándote y ahora estás por aquí de vacaciones ¿cómo te va?

Pablo Riquelme: Sí, he venido de incógnito, me sorprende que os hayáis enterado. Estoy de vacaciones entre comillas y he pasado a ver a la familia, porque en Estados Unidos, para bien, se están abriendo puertas que me han hecho tener un año ajetreado. Ahora mismo, estoy en San Francisco después de dos años viviendo en Los Ángeles. Me surgió una oportunidad de trabajo en la Universidad Estatal de San Francisco y me concedieron, además, la beca Fullbright. Me dieron la visa de trabajo y estoy enseñando cine. El semestre pasado estuve con cine de terror y este semestre, cuando vuelva en septiembre, voy a dar cine contemporáneo.


P.: Te gusta mucho el terror. Si seguimos tu trayectoria…

P. R.: Pero os prometo que no fue decisión mía. Si me tienen que dar una visa de trabajo, tienen que saber de dónde vengo y a dónde voy… alguien investigó y dijo: "a este chico le gusta el terror, vamos a darle la asignatura de terror". Además, por aquel entonces yo estaba rodando el nuevo proyecto con el actor Tony Todd, mi corto de cine de terror. Alguien lo supo en el departamento y decidieron que mi primera asignatura en la historia de mi vida sería la de terror. Y yo evidentemente abracé con todo el amor del mundo.


P.: Por cierto, ¿te dio miedo cuando te propusieron dar clases, hablando de terror?

P. R.: Es un terror diferente. No me dio miedo pero sí que es verdad que da un poco de vértigo. También es verdad que tenía muchas ganas de ponerme en una clase a enseñar, porque una de las cosas que a mí me ha encantado siempre es hablar de cine. Y nunca jamás -y además se lo digo a mis estudiantes- lo considero una clase, lo considero mucho más, compartir mi experiencia dentro del 'set' y ver de qué manera puedo ayudarlos en realidad. Evidentemente, tengo un temario y una lista de películas que recomiendo y de las que hablamos, pero desde que entro al campus de la universidad lo que realmente hago es hablar de mi propia experiencia de 'set' y de todas las películas en las que he estado.


P.: Vamos a comenzar por el principio. Desde muy pequeñito empezaste a juguetear con todo lo relacionado con el mundo del cine ¿tenías claro que querías dedicarte a esta profesión?

P. R.: No. Es cierto que el cine me ha gustado desde que tengo cinco años. Desde 'El rey león', que fue la primera película que vi en el cine. Desde entonces ha sido ver películas, leer libros de cine, hasta que en el colegio Santo Domingo de Orihuela surgió una asignatura curricular que era teatro y para mí era lo más cercano al cine. Me dije: "bueno, pues me meto a actor". Estando en el teatro, el que por aquel entonces fuera mi profesor de música en el colegio, Francisco Mora, decidió hacer la película 'La noche del monje' y recurrió a los actores de la asignatura de teatro entre los cuales estaba yo. A partir de ahí fue cuando empecé a darme cuenta de que había una posibilidad remota de coger una cámara y hacer una película, cosa que mi mente nunca había podido dirigir que esa era una parte posible del proceso. Yo no sabía lo que era hacer cine.


P.: Precisamente esos fueron tus dos primeros cortos como actor ¿Qué tal fue la experiencia?

P. R.: Maravillosa. Seguro que no estaríamos hablando aquí ahora, si yo no hubiera participado en esas dos 'pelis', 'La noche del monje' y 'La noche del monje 2'. Para mí fue realmente lo que me abrió los ojos. Yo era actor, pero viendo los focos, viendo a la gente moviéndose,…. viendo realmente que no era tan difícil, pensaba: "sacas una cámara, te buscas cuatro colegas, un foco y en realidad empiezas a rodar". ¿Qué pasa? Que lo que tuve que hacer fue recurrir a mis hermanos, los que tenían 6 años entonces y entre mis hermanos, mis amigos de clase, del colegio,…. empecé a hacer mis cortos. Pero gracias a 'La noche del monje', insisto. Luego, Francisco Mora, el director del corto se convirtió en mi primer mentor y me dijo cómo moverme por el mundillo.


P.: Siguientes cortos, 'La noche de Norman' y 'Trailers', tus propios guiones, comienzas a rodar, a conseguir premios… cine fantástico, de terror… volvemos al terror.

P. R.: Entre 'La noche del monje', que ese primer proyecto en el que yo actué, y 'Trailers' o 'La noche de Norman', posiblemente hubo como 15 cortometrajes que están inéditos, bueno, inéditos no, los ha visto mi familia, en los que, insisto, yo estaba experimentando con lo que era hacer cine. Lo que pasa es que llega un momento en la vida de todo ser humano que dices: "yo ahora quiero cierto reconocimiento". Lo estoy haciendo para mí, estoy experimentando, pero ahora quiero ir a un festival de cine. Había ido como actor pero quería que mi trabajo se viera y se reconociera de alguna forma. Ahí fue cuando escribí 'La noche de Norman' junto a Francisco Mora. Resultó ser tan'‘gore' y sangriento que entre mi padre y Paco adaptaron el guión para que pudiera ser visto por todos los públicos. Ese corto, 'La noche de Norman', se seleccionó en el Festival Cinema Jove en Valencia, que era mi propósito. Ahí tenía 15 años y me dije: "bueno, ya lo has hecho, estamos en un festival de cine y ahora es continuar trabajando". ¿Por qué terror, ciencia ficción o fantasía? No lo sé. Yo supongo que porque era joven y estúpido y recurres un poco también a escapar de la realidad, que era un poco lo que yo estaba haciendo.

 

Rumbo a Hollywood
P.: Luego viene 'La invasión de las babosas asesinas' que fue seleccionado en el Festival de Sitges. Se podría decir que con este corto te metes de forma más profesional en este mundo y comienza a oírse el nombre de Pablo Riquelme.

P. R.: A mí me gusta decir que cada proyecto que he hecho ha sido el trampolín del siguiente o, al menos, así es como procuro trabajar. 'La invasión de las babosas asesinas' es literalmente el proyecto que me hizo ir a Hollywood. Llegué al Festival de Sitges con 17 años. Lo que quería era más reconocimiento. Vas haciendo películas, vas a festivales y quieres más. Yo que estaba trabajando con cine terror, la meca para cualquier cineasta es el Festival de Sitges, esto es universal, y yo quería ir a ese festival de terror. Así que con 17 años decidí coger una cámara nueva de segunda mano un poquito mejor, pero con el mismo formato que había hecho el resto de películas. Llamé a mis amigos, a mis hermanos, a mi madre y abuela para que hicieran los bocadillos y entre todos nos fuimos al pueblo de mis abuelos a rodar el corto. ¿Qué pasa? Pues que el corto gustó mucho en el Festival de Sitges y se seleccionó. Fue estando en ese festival donde conocí a un montón de productores, directores y guionistas de Hollywood que me dijeron: "tienes que irte a Hollywood". Tuve que ir con mi madre porque era menor de edad y me acuerdo perfectamente de los ojos de mi madre, cuando le dijeron: "llévalo a Hollywood".


P.: Claro, tu madre no te dijo: Pablo, ¿es que no quieres estudiar otra cosa?

P. R.: Es exactamente lo que pasó. Cuando llegué del festival con ella, evidentemente tuve que contarle a mi padre todo lo que había pasado y entre todos decidimos que lo más seguro era que me quedara a estudiar una carrera y que después me fuera a Hollywood. Y así lo hice, me quedé en Alicante haciendo comunicación audiovisual en los estudios de cine de la 'Ciudad de la Luz'. Y ese fue el trato, primero acabo la carrera aquí con las mejores notas posibles para después poder irme a Hollywood. Lo que yo no sabía en ese momento es que seguiría estudiando en Hollywood, pero llegó un punto en el que dije, bueno tengo comunicación audiovisual pero, puesto que lo que estoy haciendo es dirigir, quiero un título de dirección de cine y me dije, pués que sea en Hollywood.


Pablo Riquelme, director de cine: "Cada uno decide cómo va a ser feliz en su vida y en mi mochila no cabía nada más que el cine"P.: Parece muy fácil como lo cuentas ¿fue así?

P. R.: No, no lo es. Las cosas siempre suenan fáciles. Pasa como en las redes sociales, la gente me dijo, qué vida tan bonita llevas, y no me quejo, pero las cosas siempre tienen un lado más oscuro. Durante los cuatro años que estuve estudiando en la 'Ciudad de la Luz' tuve que planificar que mi vida iba a cambiar por completo. A mis amigos ya no los volvería a ver, las relaciones que tenía aquí se iban a acabar, el dinero, pues mejor ahorrar por si allí no salía bien,… tuve que prepararme durante cuatro años y hacerme a la idea de que mi vida iba a irse a otro continente y eso no es fácil. Además, tú tienes en la cabeza que quieres irte pero sabes que hasta el último momento y hasta que no tengas el billete en la mano, la posibilidad de que no te vayas también es grande porque en cuatro años pueden pasar muchas cosas. Fue una construcción de un sueño hasta que realmente me fui.


P.: Vamos a otro de tus cortos, 'Armengola: la leyenda', un proyecto de la historia de tu ciudad, muy cercana a todos los vecinos.

P. R.: Bueno, más que un corto fueron 65 minutos de película. Hasta la fecha creo que fue uno de los disparates más grandes en los que me he visto involucrado. La razón de este proyecto viene a raíz de que decidiera quedarme en España antes de irme a Hollywood. En ese periodo pasaron dos cosas, 'Armengola' y 'Ciencia ficción', que vino a continuación. Es una conversación muy recurrente en mi familia. Me preguntan ¿qué habría pasado, si te hubieras ido a Hollywood con 18 años? Y mi contestación es la misma: que no habría hecho 'Armengola'. Yo estaba en primero de carrera cuando surgió lo del Festival de Sitges y en segundo de carrera fue cuando, estando en las fiestas de moros y cristianos, acabé en la comparsa de los Escorpiones. En aquella época ya se oía mi nombre, se sabía que había estado en el Festival de Sitges, y llegó a oídos del presidente de la comparsa por aquél entonces, José Antonio García Gamuz. Me vio y me dijo: "¿has pensado en hacer una película sobre la historia de Orihuela?" Y le contesté: "tienes que estar de broma porque no sé si te has dado cuenta, pero fue en el siglo XIII, a ver por dónde empezamos esto". Y me dijo: "no, no, deberíamos hablar". Yo pensé que había sido una conversación banal. Pensaba que al estar en moros y cristianos había salido el chiste. El problema fue que cuando llegué a casa y se lo conté a mi padre me dijo: "espera, vamos a llamarle por teléfono y ver cuán de serio va esto". De así surgió la película. Para mi fue un aprendizaje en muchos sentidos. El primer día de rodaje en el Castillo de Santa Bárbara de Alicante éramos más de 100 personas, entre extras, actores, figurantes, policía, vestuario. Fue un disparate lo que se montó allí. Tenía 18 años y no había dirigido una película de más de 18 minutos y esto eran 65. Fue un proyecto que abracé con mucho cariño y luego también funcionó. La verdad es que tenía miedo. No teníamos presupuesto suficiente, y yo no tenía las habilidades necesarias. Tampoco teníamos actores de Hollywood. Teníamos actores de Orihuela y me incluyo yo. Esa fue la última vez que actué. Y hasta el día del estreno en el Teatro Circo tenía ese miedo de que no fuera a funcionar. Al final no fue así. Se vendieron las copias y ahí quedó y espero que quede la película que Pablo hizo para su ciudad.


P.: El actor y presentador Luis Larrodera ha tenido mucho que ver también dentro de tu aprendizaje.

P. R.: Es cierto. Yo conocí a Luis Larrodera en el Festival de Cine de Orihuela como 'fan'. Estaba sentado viendo cómo presentaba el festival 'Cineo'. Una cosa que hago muy a menudo es que cuando escribo un guión, ya pienso en los actores que quiero y después de dos años viéndolo, me pareció lo más accesible que tenía en esos momentos. Así que pensé que la peor opción que tenía era que si le decía que quería hacer una película, que me dijera que no. No recuerdo si fue en la tercera o cuarta edición del festival 'Cineo' me presenté a Luis y le dije: "soy Pablo Riquelme, tengo este proyecto, sé que, además de presentador, eres actor, te he visto en Torrente, en un montón de cortos, has estudiando arte dramático,…" y me contestó: "pásame un guión cuando puedas y lo hablamos". Yo ya tenía el guión guardado, le había hecho un atraco y le dije: "mira, casualmente tengo aquí uno". Y esto es lo que demuestra que Luis es un pedazo de pan. Me dijo: "te prometo que antes de la gala de clausura habré leído el guión y te habré dado una respuesta". Y así fue. Estaba entrando a los cines de Ociopía y en la puerta le dije: "Luis", y me contesta: "ah, sí, he leído el guión, cuenta conmigo". Nos intercambiamos los teléfonos y ahí firmamos el pacto. Cuando trabajas con gente, unas veces se queda en relación profesional y otras haces relación de amistad. En el caso de Luis hicimos una amistad muy grande y decidió que sus últimas palabras, antes de que empezáramos una colaboración, que ya lleva tres años, fueran: quiero que seas mi Tim Burton y yo tu Johnny Depp. Ahí se quedó el pacto firmado. De hecho en 'Dead flowers' produjo.


P.: Precisamente vamos a hablar de 'Dead flowers', mejor guión en el Festival de Cine de Alicante. Este corto ya son palabras mayores. Un punto de inflexión.

P. R.: Estoy sin palabras. Tampoco sabría decirte lo que pasó con este cortometraje porque ninguno esperábamos el reconocimiento que ha tenido. De hecho, ha sido un reconocimiento internacional. El estreno fue en el Festival de Cine de Alicante, donde se llevó el premio a mejor guión, como decías, y eso ya fue una mecha que no se apagó. Del Festival de Cine de Alicante recorrimos un montón de festivales por España y con el dinero que se recaudó en los festivales de cine españoles se financió la distribución en Estados Unidos. Ahora en agosto, en Estados Unidos tengo una gala en el Festival Independiente de Cine de Hollywood en el que tenemos mejor actor y mejor guión. También ha tenido premio al mejor 'thriller' en el Festival de Houston, ha estado seleccionado en Minnesota. En fin, la película ha funcionado muy bien, cosa que insisto, yo jamás pensé, y como digo también, Luis Larrodera coprodujo este proyecto. Estamos hablando de un corto de 14 minutos y un presupuesto de 20.000 euros. Casi el cortometraje es más caro que 'Armengola', para que nos hagamos una idea.


Pablo Riquelme, director de cine: "Cada uno decide cómo va a ser feliz en su vida y en mi mochila no cabía nada más que el cine"P.: Y ahora con un corto nuevo, que como decía al principio, has contactado con actores de primera línea, nada más y nada menos que con Tony Todd.

P. R.: Estando en Hollywood es imposible que no se te pase por la cabeza esa feliz idea de decir: "bueno, si estoy en Hollywood y todo el mundo está en Hollywood, tiene que haber una posibilidad remota de que pueda contactar con esta gente". Y así fue. No sabía por dónde empezar y la primera persona en embarcarse fue Charles Schner, que es el director de fotografía de la serie 'American horror story'. A nivel cinéfilo soy muy a la antigua en la forma en la que veo y entiendo el cine. Yo quería un director de fotografía que llevara la cámara y que la moviera como en los 90, que a nivel personal es la época dorada y lo que más me gusta. De ahí que buscara un director de fotografía de los 90, y ese es Charles Schner, lo que no sabía es que trabajó en todas las temporadas de 'American horror story'. También nos unía que él en el pasado había estudiado en la Universidad de Los Ángeles, en UCLA, que es donde yo había estudiado. Gracias a eso, también le tiré a nivel de negociante español y le dije: "Charles, pórtate bien que venimos de la misma universidad". Con él se metió Lia Chapman, la actriz española que participó en la serie de 'Canguros' con Maribel Verdú. Después entablé amistad con Paramount Pictures estando en Hollywood y les conté el proyecto que tenía. Se interesaron y me dijeron que iban a ser mi director de 'casting' y que conseguirían al actor que yo quisiera. "¿A quién quieres?" Me dijeron y yo les dí una lista de 10 nombres, el primero era Tony Todd. Paramount Pictures hizo la llamada y Tony Todd lo único que pidió fue ver 'Dead flowers' para tomar una decisión, si quería o no trabajar conmigo y saber quién era su compañero o compañera de trabajo, que en este caso era Lia Chapman. Le gustó 'Dead flowers' y como Lia ya tenía una carrera grande, pidió el guión, le gustó y recuerdo que me llamó por teléfono y me dijo: "Pablo, this is Tony", -que casi me da un ataque al corazón, y me dijo: "he leído tu guión con mi hija de 15 años puesto que el monólogo que has escrito para mí es sobre la hija del personaje". Le ha gustado mucho, le parece divertido y vamos a hacerlo, estoy dentro. Y a partir de ahí vino el 'rock and roll'. Pero yo creo que esto pasó porque estaba en Hollywood, porque la gente está allí.


P.: ¿y qué tal el 'rock and roll'?
P. R.: Nunca he tenido tanto miedo dentro de un rodaje como el que tuve en 'Heads will roll'. Por un momento pensé que no estaba preparado para dirigir a Tony Todd, a Lia Chapman o a Charles Schner. Tuve momentos realmente de ansiedad, lo que pasa es que trabajé con un equipo muy bueno en el que había gente española y me trataron como si fueran mis padres. Estuvieron ayudándome a que dirigiera la película y, al final, salió muy bien. Una cosa que me encanta de Los Ángeles es que la gente es muy profesional en cualquiera de los departamentos. En España somos un poco tiquismiquis, como que este departamento es más importante que este otro, pero eso en Los Ángeles no pasa. El departamento que puedas pensar en España que no importa, en Los Ángeles tienes a una persona haciendo carrera con ello. Todo el mundo en el 'set' sabía lo que tenía que hacer y fue un gustazo trabajar allí. Y luego rodar en un estudio de cine, ya no tenía que colarme en 'Renfes' sin permiso para grabar trenes y que me echaran la bronca.


P.: Algo tiene que tener Pablo Riquelme porque te vas a Hollywood con una carrera, allí te sacas dirección de cine, trabajas como profesor, sigues formándote… Yo imagino que muchos de tus compañeros estarán en sus casas probablemente con los brazos cruzados y sin embargo y tú eres de una casta especial.

P. R.: No creo que tenga en la vida nada más que el cine. Ese es para mí el truco, aunque no sé si llamarlo así. Cada uno decide cómo va a ser feliz en su vida y yo decidí que lo mío iba a ser el cine y que en mi mochila no cabía nada más que el cine. Cuando tienes un único objetivo en la vida, es increíble las cosas que puedes conseguir porque no te pones barreras a ti mismo. Esos cuatro años antes de dar el salto a Hollywood fueron lo más duro porque fue cuando tuve que decidir esto que estoy diciendo ahora. Si empiezas esto, ya vas hasta el final, no vas a pararte, y así fue. Si me paro a pensar en mi vida, no puedo recordar un momento en el que yo no pensara en cine. Quien me conoce, quien me ha querido, quien ha sido amigo mío, saben que la única forma de describir a Pablo es con la palabra cine en la ecuación y como no hay otra cosa, así he tirado toda mi vida.


P.: ¿De qué corto o trabajo te sientes más orgulloso?

P. R.: Sin duda de 'La invasión de las babosas asesinas'. Primero, porque creo que está bien hecho. Creo que para tener 17 años salió un corto muy bonito, y digo bonito aunque fuera de terror, porque fue una carta de amor que hice para el cine de serie B de los años 80, de ciencia ficción, de arañas gigantes, de monstruos… Creo que salió tal cual, y luego porque fue el mayor trampolín de toda mi carrera. Si yo no hubiera hecho ese corto, nunca me habrían seleccionado en Sitges, y nunca me hubieran enviado a Hollywood.


Pablo Riquelme, director de cine: "Cada uno decide cómo va a ser feliz en su vida y en mi mochila no cabía nada más que el cine"P.: ¿Estás pensando ya en largo?

P. R.: Estoy, pero no puedo hablar del proyecto porque me cortarían la nariz, por no decir otra cosa, y hasta aquí puedo leer. Pero es una cosa en la que estaba pensando. Ahora estamos en California, en Los Ángeles, trabajando en ello.


P.: Has rodado con Tony Todd pero, ¿con qué actriz, actor, te gustaría hacer algo especial?

P. R.: Esa es una carta que todavía tengo en la manga guardada, pero no por miedo, sino porque estoy esperando a tener la bala adecuada. Es el actor Bruce Campbell. Fue el protagonista de una trilogía de terror que se llamó 'Posesión infernal' o 'El ejercito de las tinieblas' y ahora también tiene una serie. Es un actor con el que he crecido, y el amor profesional que yo le he tenido a este hombre fue lo que me empujó a meterme en el cine. Durante una época todos mis amigos me llamaban Bruce, me obsesioné con la figura de este actor tanto que cuando hice 'Armengola', busqué a su mejor amigo, Josh Becker, director de la serie 'Xena, la princesa guerrera', en la que Bruce también participa, y conseguí que George hiciera una crítica de 'Armengola'. La obsesión llegó muy lejos. Y sé que tarde o temprano, cuando tenga el papel adecuado se lo ofreceré.


P.: Ya para terminar, ¿qué le dirías a cualquier joven de Orihuela y de la comarca de la Vega Baja que quiera dedicarse al cine?

P. R.: Que se lo piense bien, en el sentido de que si es lo que quiere, o como yo acabo de decir, si cuando vas andando por la calle y, en lugar de ver la vida, ves planos, ves celuloide, vete a por ello. Lo que pasa es que suena muy fácil decirlo y muy difícil hacerlo. Tienes que estar seguro de que verdaderamente es lo que quieres y que estás dispuesto a dejarlo todo por un único objetivo que se llama hacer cine. Si es así, vete a por ello, hay posibilidades. Es difícil y la gente te va a mirar y decir: "¡este chico está más loco…!" pero la locura esa es la que te lleva a hacer disparates como 'Armengola: la leyenda'. Si es lo que te gusta, ve por ello.


P.: Claro, sobre todo, disfrutar del trabajo, ir a por lo que te gusta.

P. R.: Sí. Vas a pasarlo mal en cualquier trabajo, pero en esos momentos, si disfrutas de tu trabajo y te gusta, lo vas a superar.

 

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